Respeto por las tradiciones

En este pueblo no hacemos velatorios. Cuando alguien cree que va a morir, coge la pala, sale de casa, cava su propia tumba y, allí dentro, espera el final: sin molestar. Si después de tres días no aparece por el bar, vamos todos al cementerio, cubrimos su cuerpo con la tierra y el más viejo se lleva la pala. Así ha sido durante tanto tiempo que ya ninguno recordamos cómo era antes. Tan solo tuvimos un problema con el tío Fabián: nos lo encontramos al cuarto día dando vueltas por la calle Mayor, empeñado en que le había sido imposible acudir al bar por un asunto familiar. Lo que nos costó devolverlo a la tumba: cómo se resistió para estar muerto.

(Los pescadores de perlas - Revista Quimera 463-464. Julio-agosto 2022)

La explosión de la primavera

Me he enamorado de la nueva vecina. No tengo claro cómo ocurrió, pero sí cuándo: el día que coincidimos las dos en el ascensor. Quizás fue por el delicado olor de la hierbaluisa que llevaba prendida en su pelo. Tal vez por el profundo verde selva de sus ojos velados. O por esa sonrisa tan natural. No lo sé, pero deseé quedarnos allí encerradas.

        Desde entonces, paso las tardes asomada al balcón, justo sobre su terraza, y la contemplo. Veo cómo se mueve entre jardineras y macetas, siempre guiándose con sus manos, sin equivocar ni un solo paso. En ocasiones se detiene, ladea su cabeza hacia mi balcón y sonríe. Luego susurra a las caléndulas y a los geranios, besa los pensamientos y acaricia las orquídeas del rincón. Poco a poco el aire se convierte en fragancia. Cierro los ojos equilibrando nuestros sentidos e imagino que, perfumadas de frescura, tropezamos a solas en el ascensor.

(Bichos o balcones - ENTC - 2022)

Calabazas

Desde que anunciaron mi boda con el príncipe, no me dejan en paz. Las llamadas son constantes, la calle está llena de periodistas y los paparazzi anidan en las ramas de los árboles. Ni con las ventanas cerradas dejo de oírlos. Ayer quise salir a comprar y no pude llegar ni a la reja del jardín. Y mientras tanto mi príncipe de cacería. Me tiene harta, muy harta. Ahora mismo llamo a mi hada madrina y le pido que me agrande el pie.
(Finalista mensual - La Microbiblioteca - Mayo 2022)

Hija única

La niña pone la manita sobre la abultada tripa de su madre y pregunta si falta mucho. La madre le sonríe y contesta que no, que en muy pocos días podrán abrazarse y darse muchos besos y que muy pronto compartirán toda la ropa y los juguetes. La niña ladea su cabeza, lanza un beso a su madre y regresa entre saltitos a su cuarto. Cierra la puerta con sumo cuidado, esconde su camiseta de princesas tras el cajón del armario y, canturreando, empieza a afilar todos sus juguetes.


(Hermanos o relojes - ENTC - 2022)

Evolución

Nos extrañó que naciese con pocas escamas. Pensamos que se trataba de algún retraso en el crecimiento, pero cuando vimos que tampoco desarrollaba la aleta ventral y le salían esas patitas nos preguntamos en qué habíamos fallado.
     Ahora se pasa el día entero en su agujero del arrecife haciendo vete a saber qué y por las noches se larga de correrías con sus amigotes. Vuelven con la marea, arrastrándose. Ellos lo llaman “flow”. Van a la suya; no cuentan nada. Dicen que somos unos pesados, unos antiguos y que les dejemos en paz o un día de estos se van más allá de la orilla y no vuelven nunca más.

(Finalista mensual - La Microbiblioteca - Marzo 2022)

Huir de la quema

Del aula no ha quedado nada: ni un lápiz, ni un borrador, ni la tutora. Entre una nube de adultos, distingo a mi hermano. Al verme, se lanza a mis brazos. Todos dicen que ha sido una suerte que sea el único superviviente. Sonrío nerviosa y les digo que sí. Tomo su mano y salimos. Cuando llegamos a casa, su cuerpo ya no arde por dentro. Hacemos las maletas y cambiamos de ciudad, cada vez más cerca del polo norte.

(Mundo Iracundo - Antología - Editorial Minificción - 2022)

a. C / d. C

En el pueblo hay una gran expectación. Doña Milagros, nuestra beata, jura por Cristo Señor que un delicado coro de ángeles, serafines y querubines, liderado por un arcángel, interpretará con sus deliciosas voces un concierto divino. Así se lo ha manifestado una voz tremendamente profunda en la capilla del santo Patrón. Don Miguel, el cura, afirma que si ella lo dice, será verdad. El alcalde, por si las moscas, ha colocado un escenario en la plaza de la iglesia: no quiere arder en el infierno si es que existe.
      A las ocho de la tarde, con puntualidad sobrehumana, los Ángeles del Cielo llegan en sus motos. Cubren las preciadas alas con cazadoras de cuero y los ojos con gafas de sol. «Tienen pupilas delicadas», explica la beata.
       Después de los primeros acordes, nadie sabe qué decir. Todos pensaban que los coros celestiales eran menos estruendosos. A pesar de todo, doña Milagros baila como poseída en mitad de la plaza. Por un momento parece levitar sobre los adoquines mientras el ser divino de cabellos de ángel que tanto recuerda a don Miguel aporrea la batería y canta con voz tremendamente profunda Highway to Heaven.

(Ángeles o gigantes - ENTC 2022) 

Imagen de Pete Linforth en Pixabay

Autopsia de un comienzo

Ahora reposan en la cámara de esta morgue con sus alientos intercambiados. Un lúgubre camión frigorífico los ha traído hasta aquí. Encontraron sus cuerpos entrelazados muy cerca del glaciar. El alud sepultó los últimos abrazos bajo la nieve. Perdidos en besos y caricias, la ventisca los desorientó. Un aire gélido acompañó sus juegos de seducción. Huyeron juntos de la frialdad de aquel congreso. Ambos percibieron el final del invierno en sus corazones. A ella le enamoró el azul ártico de su mirada; a él, la frescura de su sonrisa. Ella sintió un escalofrío cuando rozó su piel. Él susurró algo a su oído para romper el hielo. Temblando, se había acercado a ella.

(Fríos o comienzos - ENTC - 2022)

Encornadura

Cuando llega la primera Nochebuena, José lleva ya unas cuantas horas sentado y con la servilleta remetida en el cuello de su túnica. Espera esta cena desde que salieron de Belén y jura que tiene unas ganas inmensas de comerse todo lo que le pongan por delante. Esta vez él se ha empeñado en hacer la compra y, para que todo salga bien, ha pasado la mañana en su carpintería afilando el pincho y el cuchillo de trinchar. Cuando escucha que María viene con la cena, empuña las herramientas con fuerza y arremete enrojecido contra el pichón al horno. Hunde el cuchillo en él, con saña, y babea mientras lo corta sabiendo que ese maldito pájaro va a tener un sabor divino.

(Monstruoscopio 2021 - Esta Noche Te Cuento)

Alma reconcomida

Quienes lo observan por la calle Mayor afirman que hoy de nuevo va encendido y rechina los dientes mientras masculla palabras que parecen salir de muy adentro.
  Los que están en la plaza cuentan que siempre le propina tal puntapié a la papelera del ayuntamiento que la manda hasta la pared de la botica: veinte metros lo menos.
  En el casino olvidan por un momento el dominó para verlo pasar sulfurado y comentan cómo hace aspavientos con la mano que no se aferra a la escopeta.
  Los parroquianos del bar aseguran que cuando enfila la calle Nueva tiene la mirada baja y el semblante ennegrecido, tanto que parece más un toro que un ser humano.
  Y como todos los 20 de junio desde hace seis años, termina frente a la casa del Venancio, llamándolo a gritos hasta que sale su viuda. Allí mismo él le da el pésame y le dice que siente mucho que su marido se haya ido de este mundo sin haberle podido descerrajar los dos tiros por lo de las lindes.

(Finalista - ENTC 2021 - El enfado y la ira)
(Finalista anual - ENTC 2021) 
(Ganador popular - ENTC 2021)

Imagen de Sascha Luehr en Pixabay

Piénsame

Desde que aprendiste a desaparecer, dudo cada mañana si te has marchado o sigues aquí. Me levanto como un loco y revuelvo de nuevo la casa. Te busco bajo tus ropas y mis lágrimas, entre tus silencios y mis recuerdos. Arrastro por el piso mi desesperación y cuando estoy por rendirme escucho a mi espalda tu risa y tu voz que con susurros me jura que aún soy el hombre real de tu imaginación. Intento abrazarte y de pronto te vuelves transparente para escapar de nuevo. Justo antes de que desaparezca tu olor, te pido a gritos que me pienses.

(finalista semanal en la Cadena SER - Relatos con Banda Sonora - La Ventana - 09/08/2021)

Espectadores

Al mediodía, todos se paran y miran al cielo. Esperan con la boca abierta a que hoy, de nuevo, pase el hombre que vuela. Y lo hace: hoy vuelve a pasar. Nadie parpadea. Se dan codazos y, atónitos, señalan hacia arriba. Siguen la trayectoria con sus índices y dibujan el vuelo. De pronto, escuchan un disparo y el hombre que vuela es el hombre que cae. Los dedos le acompañan en la caída, cruzan el horizonte y, al final, apuntan al suelo. Se acercan y, sin dejar de señalarlo, se congregan alrededor del hombre que gime. Desde su pequeño cráter de asfalto, el hombre que agoniza los mira y pide ayuda. Nadie mueve un dedo hasta que el hombre que muere deja de respirar. Es entonces cuando todos se giran y guardan las manos en los bolsillos mientras se alejan del hombre olvidado.

(Finalista - ENTC 2021 - La sorpresa y el asombro)
(Premio LINCE «Montesdetoledo» 2021 - ENTC)