Rescisión de contratos

A pesar de los insistentes pitidos del árbitro y del banderín levantado, él sigue corriendo desaforado. Sale del campo y acelera por el túnel de vestuarios. Abandona el estadio, el recinto, y no para hasta llegar a su casa. Se quita las botas y las arroja contra la pared. Entra en la ducha, grita, se encrespa. Cae de rodillas. Tiembla mientras las lágrimas se pierden en el agua. Es la tercera vez. Sabe que no le dejarán volver al equipo. Pero le da igual. Desde que ella se fue, su vida es un eterno fuera de juego.

(El Mundial también se escribe. Fuera de juego. Julio, 2026)




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